lunes, 24 de agosto de 2009

Críticar Sin Haber Visto: G.I. JOE

¿Cómo encontrarás a tu marido? ¿Te tirarás a todos los tíos con los que te cruces y te quedarás con el que mejor lo haga? (Si eres Paris Hilton, ignora este primer párrafo).

¿Cómo decides qué comer? ¿Te zampas todo lo que hay en la carta y repites del que más te guste? (Si eres Falete, ignora ese segundo párrafo).

¿Cómo le pondrás el nombre a tu hijo? ¿Le bautizarás a saco con todos los que se te ocurran y luego verás a cuál atiende? (Si eres Felipe Juan Froilán de Todos los Santos... Esto... Lo siento).

Toda esta digresión solo viene a avalar la muy española costumbre de criticar lo que no conocemos. No es una falta de criterio ni de seriedad. Es la facultad que, evolutivamente, nos ha garantizado la supervivencia. Las aves tienen alas, los depredadores colmillos y los humanos... prejuicios.

Siendo así, nadie se extrañará cuando, sin haber visto, ni tener la más mínima intención de ver, la película de G.I. Joe, digo que es... una auténtica mierda.

Algunos, antes de nada, os preguntaréis: ¿G.I. Joe? ¿Los soldaditos? Sí, desocupados lectores, Hollywood ha comprado los derechos de estos muñecajos de Hasbro tendentes a la emasculación.

De hecho, Hollywood ha comprado los derechos de los Sim para hacer una peli. De hecho, Hollywood ha comprado los derechos del Monopoly para hacer una peli... De hecho, cuando tus hijos hagan figuritas de plastilina piensa en ir al registro de la propiedad intelectual y puede, que en unos dos años, veas a Brad Pitt protagonizando Gurruño Verde, una historia de amor.

Pero me desvío, mi tema era G.I .Joe. Aunque con un tema así, me perdonaréis las digresiones.

Pues bien, la película de G.I. Joe es una mierda, sin más. Soy tan radical porque odio todas las pelis basadas en algo, que no respetan su verdadera esencia y en le caso de G.I. Joe, es evidente que no será así.

Porque, seamos claros, ¿cuál es la marca definitoria de los G.I. Joe frente a otros muñecos? ¿Qué es lo que todos recordamos de ellos?... ¡Exacto! Que siempre se les rompía la entrepierna, que se quedaban sin testículos, castrati... y eso, amigos, no va a ser el tema de un película de Hollywood. Quizá sí de una de Lars Von Trier (contada en plano secuencia, desde el punto de vista de los genitales, claro), pero no de un filme de Hollywood. No.


No respetarán que era imposible que se tuvieran en pie sin colocarles en una postura más propia de bailarines de un video musical de Madonna que de aguerridos soldados. No respetarán que su torso se unía a su efímera entrepierna por medio de una goma elástica.

Y, sobre todo, no respetarán que la voz del Comandante Cobra hacía evidente que sus gónadas hacía mucho que habían pasado a mejor vida.

Me temo que la cosa es clara. Con una película de G.I. Joe pasa como con una tortilla: No se puede hacer bien, sin romper unos cuanto huevos.

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